Él juraba que era acidez. Era un infarto, y la primera señal llevaba tres semanas escondida en una escalera.
Don Hernán nunca suelta las pinzas. Ese 18, donde la tía Nena, se las pasó al primo Seba.
—Ya, cabro, te toca. Fue la primera señal. Nadie la vio, ni siquiera su hija Javiera.
Don Hernán tiene 62 años, es chofer de micro jubilado y toma su pastilla de la presión. La segunda señal fue la empanada. Él se come tres de pino antes del asado. Esa tarde dejó una enfriándose. Se sentó bajo el parrón, callado. Y don Hernán nunca está callado.
Corría el viento helado de Conce, pero él tenía la frente mojada. Estaba pálido, color masa. Se sobaba el brazo izquierdo.
—Me tiré algo cargando el saco de carbón.
Sonó la cueca. Él, que saca a bailar a todas las tías, ni se paró.
—Déjalo descansar, el choripán le cayó pesado —se rio la tía Nena.
—No hagan show —dijo él—. Fue el choripán, es acidez. Ya se me pasa.
Ahí Javiera se acordó del tata Lucho, el papá de su papá. Murió a los 54, un domingo. “Es acidez nomás”, dijo. “Déjenlo descansar”, dijeron todos. No despertó.
—Papá, ¿te duele el pecho?
—No es dolor. Es como un peso acá —se tocó la boca del estómago—. Y el brazo como dormido.
Treinta segundos. Eso tardó Javiera en marcar el 131.
—¡¿Cómo vas a llamar a la ambulancia por una acidez?! Me vas a hacer pasar vergüenza.
—El tata también dijo que era acidez, papá. Prefiero que pases vergüenza.
La operadora la pasó con un médico.
—¿Es alérgico a la aspirina? ¿Toma remedios para diluir la sangre? ¿Ha sangrado del estómago?
No, no y no. Le dijo cuántas aspirinas masticar. Y que no caminara.
—No lo traigan en auto: la ambulancia va en camino.
El tío Pato ya tenía las llaves de la camioneta.
—Lo llevo yo.
—Dijeron que no —lo cortó Javiera.
La mamá abrió el portón. La prima amarró al Cholo. El SAMU le pegó diez parches con cables, junto a la parrilla todavía humeando. Miraron el electrocardiograma. Se miraron entre ellos.
—Nos vamos. Ya avisamos al hospital.
Esa noche, la cardióloga les hizo un dibujo: una arteria del corazón estaba tapada. La abrieron por la muñeca y dejaron un stent, un resortito que la mantiene abierta.
—¿Ha tenido acidez estas últimas semanas? —preguntó.
—Hace como tres semanas —dijo la mamá—. Le da subiendo la escalera del pasaje. Se sienta en el descanso y se le pasa. Se compró omeprazol.
—Eso no era acidez —dijo la cardióloga—. Era su corazón avisando. La arteria se venía estrechando y, con el esfuerzo, le faltaba sangre. Hoy se tapó con un coágulo. Nadie tiene la culpa: el corazón y el estómago son vecinos, y a veces uno habla con la voz del otro. La primera señal no fue la de las pinzas. Llevaba tres semanas en la escalera, disfrazada de acidez.
"El corazón y el estómago son vecinos, y a veces uno habla con la voz del otro. Como médico, prefiero mil veces una falsa alarma a una llamada tardía."
¿Qué pasa en el corazón durante un infarto?
Cuando le explico un infarto a una familia, parto por algo simple. El corazón es un músculo y necesita sangre para vivir. Le llega por sus propias arterias, las arterias coronarias. Un infarto agudo al miocardio (el músculo del corazón) ocurre cuando una de ellas se tapa de golpe, entera o en parte. Esa zona se queda sin oxígeno y empieza a morir.
Piensa en la manguera del jardín. Si se tapa, las plantas del fondo se secan. Si la destapas rápido, se recuperan. Si te demoras, se pierden. Por eso los médicos repetimos que tiempo es músculo. El músculo que muere no vuelve: queda una cicatriz, y una cicatriz no bombea. Eso fue lo que Javiera protegió con sus treinta segundos.
¿Y por qué a él, si se veía tan sano?
Muchas familias me lo preguntan con angustia, y las entiendo. Con los años, en silencio, el colesterol se pega por dentro de las arterias y forma placas, como el sarro de un hervidor. Es la aterosclerosis. En la mayoría de los infartos, una de esas placas se agrieta o se rompe. Encima se forma un coágulo, un tapón de sangre que cierra la arteria en minutos, incluso en alguien que “se veía sano”.
¿Qué sube el riesgo? Los factores más conocidos son fumar, la presión alta, la diabetes y el colesterol LDL alto, el “malo”. También suman la grasa en la cintura, moverse poco, el exceso de alcohol, el estrés, la depresión, dormir mal y tener los riñones enfermos.
- La edad pesa: en hombres desde unos 45 años y en mujeres desde unos 55.
- Pesa la familia: un papá o hermano con infarto antes de los 55, o una mamá o hermana antes de los 65.
- En las mujeres, además, cuentan la preeclampsia (presión alta del embarazo), la diabetes del embarazo y la menopausia antes de los 40 años.
Don Hernán juntaba al menos tres: 62 años, presión alta y un padre que murió de un infarto a los 54.
¿Cuándo una “acidez” puede ser el corazón?
Un infarto no siempre empieza con un dolor fuerte. A veces se disfraza de acidez.
"Seré honesto: en casa, muchas veces no se puede saber. Ante la duda, actúa como si fuera el corazón."
Lo típico es un peso, dolor u opresión en el centro del pecho, que puede irse a los brazos, el cuello, la mandíbula, la espalda o la boca del estómago. A veces viene con sudor frío, náuseas, ahogo o mareo. Don Hernán lo dijo así: “No es dolor. Es como un peso”. Si esperas la palabra “dolor”, puede que nunca llegue.
En algunas personas los síntomas son todavía menos claros.
Las mujeres también suelen tener dolor de pecho, pero con más frecuencia lo acompañan ahogo, náuseas, cansancio extremo o dolor de espalda o mandíbula. Las personas con diabetes pueden tener poco o nada de dolor, a veces solo ahogo o cansancio. Y en los adultos mayores puede aparecer como falta de aire, debilidad, confusión, un desmayo o una caída.
El corazón también puede avisar antes. Ese aviso se llama angina: un apretón, o una “acidez”, que aparece con el esfuerzo y se pasa al descansar.
Como en la escalera de don Hernán. Si te pasa, ten clara la regla:
- Si dura más de 5 minutos o te dio estando quieto, aunque se haya pasado, llama al 131.
- Si se pasó al descansar pero es nueva (de las últimas semanas), o aparece con menos esfuerzo, más seguido o más fuerte, ve hoy mismo a una urgencia (la de tu consultorio, SAPU o SAR, o un hospital), no a pedir hora. Que maneje otra persona. Si mientras tanto vuelve y dura más de 5 minutos, llama al 131.
Don Hernán se había comprado omeprazol. Que un medicamento para la acidez te “alivie” no descarta que sea el corazón. Y no todos los infartos avisan antes.
¿Qué hacer mientras llega la ayuda?
Llama al 131 (SAMU) ante un peso, dolor u opresión en el pecho, o una “acidez” rara que dura más de 5 minutos o te da estando quieto, aunque se pase. Con sudor frío, ahogo o desmayo, llama de inmediato. En mujeres, personas con diabetes y adultos mayores, a veces solo hay ahogo, cansancio o debilidad. Si dudas, llama igual, aunque hayan pasado horas.
Con síntomas, no manejes ni te vayas en micro, aunque alguien te acompañe. La ambulancia trae un desfibrilador, que con una descarga puede devolverle el ritmo al corazón; también pueden hacerte ahí el electrocardiograma y avisar al hospital. Si el 131 te pide ir por tus medios, que otra persona te lleve a la urgencia más cercana.
Si eres tú quien tiene los síntomas:
- Llama tú mismo al 131, antes que a tu familia.
- Siéntate. No camines ni comas. Si estás solo, deja la puerta sin llave.
- Aspirina: solo si te la indica el 131 o un médico. Avisa si eres alérgico, tomas medicamentos para diluir la sangre o has sangrado del estómago. Di si tu aspirina es de 100 o de 500: te dirán cuántas masticar.
- No tomes medicamentos ajenos, en especial la pastilla “bajo la lengua” de otra persona (isosorbide o nitroglicerina).
- Ningún antiinflamatorio, aunque sea tuyo y creas que es un dolor muscular (ibuprofeno, ketorolaco, diclofenaco).
Si es alguien de tu familia:
- Llama tú y que no camine. No lo dejes “descansar” a ver si se pasa.
- Ten a mano sus medicamentos. Abre el portón y amarra al perro.
- Si no responde y no respira normal, empieza la reanimación (RCP). Boquear o dar ronquidos sueltos no es respirar.
- Pon el teléfono en altavoz: el operador te guía.
- Empuja fuerte y rápido en el centro del pecho, y sigue hasta que llegue la ayuda. Que alguien traiga un desfibrilador portátil (DEA). Enciéndelo y sigue su voz.
¿Cómo se trata un infarto?
En el hospital tenemos una sola meta: abrir la arteria para que vuelva a pasar sangre lo antes posible. Lo más frecuente es una angioplastia con stent: por la muñeca o la ingle entra un catéter hasta la arteria, se abre con un pequeño globo y se deja un stent, una malla metálica que la mantiene abierta.
Otra opción es la trombolisis, un medicamento por la vena que disuelve el coágulo. Se usa si la angioplastia no se puede hacer en unas 2 horas. Cuando hay varias arterias dañadas, a veces conviene una cirugía de “puente” o bypass; otras veces bastan los medicamentos.
Saldrás con varios medicamentos. Tres protegen directamente tus arterias y el stent: la aspirina, en general para siempre; un segundo medicamento contra los coágulos, habitualmente durante un año; y una estatina para el colesterol.
No suspendas ninguno de tus medicamentos por tu cuenta: el stent se puede tapar. Evita los antiinflamatorios. Si tienes deposiciones negras o vómitos con sangre, ve a urgencia. La rehabilitación cardíaca baja el riesgo de morir del corazón; pregunta por ella antes del alta.
¿Cómo evito que me pase a mí?
- Empieza por conocer tus números: presión, azúcar y colesterol con el EMPA (examen preventivo).
- Si fumas, déjalo; al año, tu riesgo cardíaco ya es cerca de la mitad. Pide ayuda: desde los 25 años, el tratamiento lo cubre el GES.
- Muévete 30 minutos a paso rápido, 5 días a la semana, y haz ejercicios de fuerza 2 días.
- Come más productos de la feria (legumbres, verduras, fruta, pescado) y menos frituras o sellos “ALTO EN”. De sal, máximo una cucharadita al día.
- Por último, toma tus medicamentos aunque te sientas bien. La presión alta, la diabetes y el colesterol no duelen, pero dañan en silencio.
¿Cuánto me va a costar? Lo que te cubre en Chile
- GES: Cubre el infarto en Fonasa y en Isapre, a cualquier edad. Garantiza por ley un electrocardiograma en máximo 30 minutos desde la sospecha; trombolisis en máximo 30 minutos desde el diagnóstico; y el primer control postalta en máximo 30 días con fármacos incluidos.
En Fonasa (red pública) es gratis. En Isapre pagas hasta un 20% del precio fijado. El stent es gratis en Fonasa dentro de la red pública; en Isapre lo cubre tu plan o el CAEC.
- Ley de Urgencia: Si hay riesgo vital certificado, cualquier urgencia (pública o privada) debe atenderte sin exigir cheques ni pagarés. Cubre hasta que te estabilizan. Si quedaste fuera de tu red, un familiar debe avisar de inmediato por escrito a Fonasa o Isapre para gestionar el traslado a la red GES apenas estés estable.
- EMPA: Gratis en tu CESFAM o Isapre. Mide presión e ingresa azúcar desde los 15 años, y colesterol desde los 40.
Un año después
Este 18, don Hernán volvió a la parrilla, con menos sal. Tras la rehabilitación, sube la escalera sin “acidez” y sacó a bailar a su señora. Todavía dice que su hija le hizo pasar la peor vergüenza de su vida. Después la abraza un rato largo, sin decir nada.
—Yo no sé de medicina —dice Javiera—. Solo sabía que mi papá no era el de siempre. En esa duda bastó.
Mándale esto al grupo de la familia, también a la tía que dice “déjalo descansar”: no es mala voluntad, es lo que todos aprendimos.
Ante la duda, 131. Un día puedes ser la Javiera de alguien.
Dr. Erich Aguayo Álvarez.
Médico Cirujano.
Residente Unidad de Cuidados Intensivos.
Instagram: @draguayo.
💬 Sigue al autor: Si quieres informarte más sobre salud mental con base científica, sigue al Dr. Erich Aguayo en Instagram (@draguayo).
📲 Sigue a nuestra emisora: No te pierdas ninguna actualización de salud y contingencia siguiendo el Instagram de Radio Mía 89.3 FM.
👉 Únete: Envía tu columna de opinión al correo: opinion.radiomia@gmail.com
Editado por:
EU. Francisco Muñoz Almendras.
Enfermero Universitario| Docente Diplomado.
Editor área de opinión, columnista y Locutor.
Radio Mía 89.3 FM.